El Taurovenator violantei, que medía 11 metros de largo, pesaba cinco toneladas y rivalizaba con el Tyrannosaurus rex, vivió hace unos 90 millones de años en el noroeste de Río Negro, según dan cuenta los fósiles hallados en la Reserva Natural Pueblo Blanco, unos 25 kilómetros al sur de El Chocón.

Entre 2018 y 2023 se encontraron en ese sitio un hueso del cráneo, un esqueleto que incluye el sector posterior del cráneo, varias vértebras del cuello y del lomo, los brazos casi completos, algunos huesos de las patas traseras y elementos de la caja torácica.

El Taurovenator era un temible carnívoro que tenía un par de cuernos encima de los ojos, lo que dio origen a su nombre, que significa “toro cazador”: Tauro, del griego “toro”, y venator, del latín “cazador”.

Los restos encontrados permiten reconstruir el aspecto del cuello de los carcarodontosauridos y muestra por primera vez en detalle rasgos únicos de las vértebras, según informó el gobierno provincial. 

Foto: Prensa Río Negro

“Las vértebras del cuello de los dinosaurios se articulan entre sí mediante zonas de unión llamadas zigapófisis. Taurovenator en cambio, presenta zonas de conexión extras entre vértebras haciendo que el cuello presente una rigidez mucho mayor. Estos rasgos los hemos observado en otros carcarodontosauridos y nosotros postulamos que sería una característica distintiva de estos dinosaurios carnívoros”, señaló Rolando Aranciaga, becario doctoral de Conicet y líder de la investigación.

El Taurovenator, “así como otros carcarodontosaurios, poseía un cráneo enorme y robusto de 1,3 metros de largo, por lo que este refuerzo en las articulaciones podría estar relacionado a soportar el peso durante el andar o la caza”, detalló Federico Agnolín, integrante del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de Vertebrados (Lacev) y de la Fundación Azara. 

“Estos cambios del cuello son correlacionados con posibles cambios en la distribución y forma de los músculos propios de la capacidad de soportar un cráneo de semejante tamaño”, agregó Agnolín, citado en un comunicado oficial de la provincia.

El hallazgo se efectuó gracias a los trabajos realizados por el equipo de paleontólogos del Lacev y de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”, pertenecientes al Conicet, en conjunto con paleontólogos del National Museum of Nature & Science de Japón. La expedición contó con el apoyo financiero de la National Geographic Society y el acompañamiento de la Secretaría de Cultura de Río Negro.

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